Emmanuel Levinas

Al extender la mano para acercar una silla
he arrugado la manga de mi chaqueta
he rayado el suelo
he derramado la ceniza de mi cigarrillo.
Al hacer lo que quería hacer,he hecho miles de cosas no deseadas. El acto no ha sido puro, he dejado huellas y, al borrar
esas huellas, he dejado otras.
Cuando la torpeza del acto se vuelve contra el fin perseguido,
nos encontramos de lleno en la tragedia.
Como la presa que huye en línea recta por la llanura cubierta de nieve al escuchar a los cazadores
y deja, de ese modo, las huellas que serán su ruina.
De este modo, somos responsables más allá de nuestras intenciones.

Entre nosotros, Ensayos para pensar en otro.